EL BLOG DE LUIS OLMO

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4/12/16

PARA NO PERDERSELO ....


Resultado de imagen de IMAGENES ESTACIO SALIENDO FITOPLANCTON

La profesora de la Universidad de Alicante Francisca Giménez Casalduero explica en este artículo por qué es peligroso para el ecosistema de la laguna aumentar el intercambio de agua con el Mediterráneo.

Con las primeras imágenes del 'bloom' de fitoplancton en el Mar Menor comenzó a extenderse una presunta solución para acabar con la gran 'sopa verde' en que se había convertido la laguna: aumentar el intercambio de agua con el Mediterráneo, dragando las golas, para 'limpiar' de nutrientes el humedal.

Los científicos no lo ven tan sencillo. La doctora en Biología Francisca Giménez Casalduero, profesora titular de la Universidad de Alicante y buena conocedora de los males del Mar Menor, explica en este extenso artículo por qué sería contraproducente.   

Es una laguna costera y por lo tanto sus playas son mayoritariamente lacustres, pequeñas playas conchíferas que nos empeñamos en transformar en arenales a base de aportes sedimentarios externos, los cuales favorecen procesos de enfangamiento y alteran su dinámica sedimentaria. 

En su ADN la laguna lleva escrito el carácter de aislamiento o confinamiento. El largo periodo de tiempo casi incomunicada con el Mediterráneo ha favorecido la deriva genética de muchas especies, permitiendo la evolución de poblaciones 'especiales' adaptadas a este ambiente extremo. Reservorio de  biodiversidad que corre el riesgo de perderse por la dramática situación actual.

 La alta salinidad y los cambios bruscos de temperatura han impedido el asentamiento de otras muchas especies, siendo la salinidad la principal barrera ecológica de la laguna. 

Los aportes desbocados de nutrientes y fitosanitarios han llevado al Mar Menor a la situación de desequilibrio en la que nos encontramos.

Como ya se ha dicho, una de las características que determina la singularidad de la laguna es su hipersalinidad. La salinidad es una barrera para miles de especies, y su disminución a niveles próximos al mar Mediterráneo permitirá la entrada masiva de especies que actualmente están controladas. 

Cuando las especies que crecen de forma explosiva no sean las medusas 'huevo frito' ('Cotylorhiza tuberculata') sino la 'Pelagia noctiluca' o la 'Olindia sp' (por poner algún ejemplo), altamente urticantes y comunes en el mar próximo, los problemas se acentuarán. 

En resumen, la apertura de nuevos canales de comunicación con el Mediterráneo provocaría una pérdida de identidad, de biodiversidad, de calidad del estado ecosistémico y un aumento de la probabilidad de crecimiento masiva de especies dañinas.

Y... ¿qué pasa con el agua que sale al Mediterráneo?

Por otra parte, el agua que baña las playas mediterráneas de La Manga, incluidas todas aquellas ubicadas en la zona norte de Cabo de Palos, tendrían el mismo aspecto que el visto este verano en la franja lagunar. La degradación de los ecosistemas marinos colindantes está asegurada, así como la pérdida de calidad ambiental de un área emblemática para el turismo regional. 

La solución no puede ser el traslado del problema a los ecosistemas mediterráneos tras destruir los lagunares. 




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