EL BLOG DE LUIS OLMO

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1/12/12

HISTORIA DE UNA SUPERACIÓN....


 Una cirugía cerebral dañó su percepción espacio temporal. Ahora, no puede dejar de correr.

Esta extraordinaria mujer es Diane Van Deren, ultramaratoniana estadounidense, y el secreto de su resistencia no reside en sus músculos, sino en su singular cerebro.Cuando era solo un bebé sufrió un acceso muy grave de fiebres altas, acompañadas de temblores y convulsiones durante casi una hora.
Aquel episodio le produjo ciertos daños cerebrales de los que no fue consciente hasta su adolescencia, cuando comenzó a sufrir ataques epilépticos. Pasó años medicándose para paliarlos, hasta que, después de su tercer embarazo, se volvieron más virulentos. Cuando los médicos examinaron su cerebro,encontraron que el origen estaba en una lesión muy localizada en el lóbulo temporal, de modo que, si se le extirpaba la zona, dejaría de sufrirlos. 
Le quitaron una porción de cerebro del tamaño de un kiwi, y así aunque se acabaron los ataques, también perdió su percepción del espacio y del tiempo; la capacidad de memorizar hechos, conversaciones y rostros, y la de organizar tareas simples.
Ella ya corría antes de la intervención,  pues había descubierto que cuando sentía los síntomas de la llegada de un ataque epiléptico la marcha los apaciguaba. Así que, cada vez que tenía el mínimo indicio, se echaba a la carretera. Sin embargo, desde que su cabeza “se reordenó”, su rendimiento es mucho mejor, ya que corre sin recordar cuánto tiempo lleva en ruta y sin hacer el menor caso a un destino final. Según ella misma ha confesado, su única referencia durante la marcha es el sonido de sus pies en el suelo marcándole el ritmo. Además, no siente dolor, por lo que no padece los síntomas físicos de cansancio. Pero es posible que se tropiece con algo por el camino, ya que su visión periférica también resultó dañada en su intervención.
Con 50 años, es capaz de recorrer 482 kilómetros en ocho días, como hizo en la Yukon Arctic Ultra



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